Los microscopios y los telescopios más potentes nos revelan universos paralelos. La Física Cuántica ayuda a entender esos misterios y también es un pilar clave en el puente que une la materia y la conciencia.
Hoy en día cada vez aparece con más frecuencia el término cuántico, tanto en los círculos universitarios y en la tecnología como en el mundo de la medicina energética, incluso en las conversaciones entre compañeros y amigos.
La Física Cuántica estudia los fenómenos que ocurren en el mundo atómico y subatómico, es decir, en el dominio de los átomos, de sus núcleos y de las partículas elementales, consideradas los ladrillos fundamentales de la materia. Pero la Física Cuántica no es una realidad ajena a nosotros, ya que constituye parte fundamental de nuestra vida a través de numerosas aplicaciones, desde los transistores, los diodos, los semiconductores y las células fotoeléctricas hasta la generación de energía en las centrales nucleares. La resonancia magnética, la superfluidez y la superconductividad, el láser son otras aplicaciones de esta teoría de lo diminuto, por no nombrar el futuro prometedor de la computación cuántica, que abre posibilidades no imaginadas en la velocidad de procesamiento. De hecho, la aplicación de la Mecánica Cuántica ha cubierto todo el rango de escalas, desde las astronómicas distancias de la Cosmología (complementando teorías sobre el estudio del Universo), hasta las extremadamente pequeñas de la Física de Partículas.